Geomancia

(en griego γεωμαντεία, geomanteia ‘adivinación [por] tierra’) es un método de adivinación que interpreta marcas en el suelo o cualquier patrón que se forme a partir de arrojar un puñado de piedras, arena o tierra. El tipo más frecuente de geomancia adivinatoria implica la interpretación de una serie de 16 figuras formadas por un proceso aleatorio, a menudo aumentado con las interpretaciones astrológicas.

Sus seguidores creen en la existencia de una «energía vital», y consideran que poseen la capacidad de interpretar el fluir de esa energía, que sería diferente en cada lugar determinado.

El sujeto, susceptible a todo tipo de supersticiones, suele caminar contemplando dichas marcas mientras piensa sobre su vida, interpretando las marcas como si de una especie de guía se tratasen.

Este, a menudo suele creer que ciertas piedras poseen cualidades especiales o algún tipo de “energía” desconocida, al parecer, por todos menos por quienes les han vendido este tipo de creencias.

Las piedras, por supuesto, no poseen más cualidades de las que se conocen en geología y todo pensamiento a cerca de como han caído y su posición es meramente subjetivo y dependiente del propio sujeto. Unas piedras lanzadas por una persona pueden ser “interpretadas” de distinta forma por cada sujeto si a este no se le ha informado de cual fue la anterior interpretación. Prueba inequívoca de que este tipo de adivinación parece ser una forma de pareidolia y, como con todo tipo de adivinación, es necesaria la implicación de el pensamiento mágico.

Algunas personas, además, añaden cierta parafernalia (péndulos, tablas con el I-ching, aparatos electrónicos, etc) para dar más credibilidad al teatro y así dotar de más credibilidad al asunto.

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